Hernández Gilabert, Miguel

Fecha de nacimiento: 
30 de octubre de 1910
Lugar de nacimiento: 
Orihuela
Fecha de fallecimiento: 
28 de marzo de 1942
Lugar de fallecimiento: 
Alicante
Profesión: 
Poeta
Militancia: 
Partido Comunista
Padres: 
Miguel Hernández y Concepción Gilabert
Hermanos: 
Vicente y Elvira (mayores), Encarnación (menor)
Consorte: 
Josefina Manresa
Hijos: 
Manuel Ramón y Manuel Miguel
Biografía: 

Alicantino de Oro  

 

Nace en Orihuela en el seno de una familia ganadera. Miguel por tanto tuvo que ejercer de pastor desde muy temprana edad. Su primer colegio fue el Nuestra Señora de Montserrat. Luego pasó a las escuelas del Amor de Dios para cursar primaria y al Colegio Santo Domingo, donde hizo bachillerato.

Por orden de su padre, a los 15 años debe de abandonar sus estudios para centrarse en sus labores pastorales. No obstante, Miguel conoce al canónigo Luis Almarcha, quien consciente de su potencial le presta libros de escritores y poetas como San Juan de la Cruz, Gabriel Miró o Paul Verlaine. Visita frecuentemente la biblioteca y empieza a gestar un grupo improvisado de jóvenes interesados en la literatura, entre los que estaban los hermanos Fenoll, Manuel Molina o Ramón Sijé, todos ellos futuros escritores.

Ante la imposibilidad de acceder a una clásica educación magistral, se sirve de los libros como maestros. Se influye sobre todo en los autores del Siglo de Oro español, como Cervantes, Lope de Vega, Garcilaso o Góngora.

A los 20 años se presenta a un concurso literario con su poema “Canto a Valencia”, obteniendo el primer premio. El éxito obtenido le estimula a viajar a Madrid, donde consigue conocer de primera mano a la Generación del 27. Sin embargo, no obtiene ningún trabajo fijo, por lo que se ve obligado a volverse a Orihuela 5 meses después.

En 1933 publica su primer libro “Perito en lunas”. Su fama en la provincia crece y es invitado frecuentemente a hacer lecturas en el Ateneo de Alicante.

De nuevo marcha a Madrid, y esta vez con mejor suerte laboral, pues consigue un trabajo en las Misiones Pedagógicas, cuyo director era José María de Cossio, gran admirador del talento poético de Miguel. Colabora también con la Revista de Occidente y comienza una relación sentimental con la pintora Maruja Mallo, quien inspira decisivamente al poeta en la elaboración de una de sus obras más famosas, “El rayo que no cesa”.

Se hace amigo o conocido de muchos de los grandes literatos de la actualidad, como Vicente Aleixandre o Pablo Neruda.

Su poesía en esta época adquiere matices cada vez más sociales y de compromiso hacia los desfavorecidos. En 1935 fallece su amigo de la infancia Ramón Sijé, a quien Miguel dedicará otra de sus más laureadas obras: “Elegía”.

Al estallar la Guerra Civil, Miguel Hernández se inscribe en el Partido Comunista y se alista en el ejército de la República. Forma parte del 5º Regimiento y batalla en los frentes de Teruel, Andalucía y Extremadura.

En marzo del 37 consiguió un breve permiso para ir a Orihuela a casarse por lo civil con su novia Josefina Manresa. Tras volver al frente le vuelven a dar permiso para asistir al II Congreso Internacional de Escritores Antifascistas, celebrado en Madrid y Valencia, donde conoció al escritor peruano César Vallejo. Poco después es enviado a la Unión Soviética para representar al Gobierno republicano.

 Vuelve a Orihuela a finales de año para el nacimiento de su primer hijo llamado Manuel Ramón, quien desgraciadamente falleció pocos meses después de venir al mundo. Miguel Hernández le dedicó el poema “Hijo de la luz y de la sombra”. En enero del 39 el matrimonio es bendecido con un nuevo hijo, Manuel Miguel.

En los últimos meses de la contienda bélica es destinado de nuevo a Madrid. No obstante en abril del 39 la Guerra concluye y Miguel vuelve a Orihuela. Consciente de que su detención es inminente, decide exiliarse a Portugal. Sin embargo, la policía portuguesa le interceptó cruzando la frontera desde Huelva y es devuelto a España.

Es recluido en la prisión de Sevilla. Su mujer le escribe diciéndole que tan solo tiene pan y cebolla para alimentar a su hijo. El poeta compone en respuesta sus famosísimas “Nanas de la cebolla”.

Fue trasladado a Madrid, de donde gracias a las gestiones de su amigo Pablo Neruda, salió inesperadamente liberado sin ni siquiera ser juzgado. No obstante, a su regreso a Orihuela vuelve a ser apresado.

De nuevo en la capital de España, ahora si fue juzgado y condenado a muerte. Algunas personas influyentes como Jose María de Cossi o Luis Almarcha, sin embargo, intercedieron por él, y consiguieron conmutarle la pena de muerte por 30 años de cárcel.

Ese mismo año fue trasladado 2 veces más de prisión, a Palencia y a Ocaña (Toledo), hasta acabar en el Reformatorio de Adultos de Alicante (actuales Juzgados).

El 29 de junio llega Miguel Hernández a la estación alicantina de trenes. Miguel esperaba poder ver a su esposa e hijo allí, pero por desgracia no tienen tiempo de llegar al ser avisados con muy poca antelación. La que si le esperaba allí fue su hermana Elvira. Rápidamente es trasladado al citado Reformatorio.

Cumple allí un obligatorio periodo de aislamiento antes de ser ingresado en la cuarta galería, junto a algunos otros presos que le eran conocidos de antaño, como Antonio Ramón Cuenca, Luis Fabregat o José Ramón Clemente.

Poco tiempo después, al fin pudo Miguel recibir la visita de su familia. Habían pasado 2 largos años sin ver a su esposa y a su hijo Manuel Miguel. Fue su etapa más feliz de su vida de preso, pues pudo seguir recibiendo más visitas de su familia al encontrarse tan cerca de su casa.

Sin embargo, en noviembre enferma gravemente del intestino, por lo que es ingresado en la enfermería el día 30. En la prisión apenas tienen medios sanitarios para tratarle. Incluso tiene que rogar a su esposa Josefina por carta que le envíe algodón para poder curar sus heridas. Es operado por el doctor Antonio Barbero, pero la intervención no produce los efectos deseados.

A Josefina la prohíben visitarle en su enfermería. Para conseguir que la permitan entrar, deciden casarse canónicamente allí mismo. El nuevo Régimen no reconocía los matrimonios civiles, por lo que oficialmente ambos permanecían solteros. El 4 de marzo de 1942 pues, Josefina puede volver a ver a su esposo, para asistir a la ceremonia cristiana de bodas que organizan en la propia enfermería del Reformatorio.

Pocos días después, el 28 de ese mismo mes, Miguel Hernández se va para siempre. Según Joaquín Ramón Rocamora, allí testigo, sus últimas palabras fueron: “¡Ay, hija, Josefina, qué desgraciada eres!”.

Fue enterrado en el cementerio alicantino de Nuestra Señora del Remedio, donde aún permanece en la actualidad junto a su esposa e hijo.

Miguel Hernández está considerado actualmente como uno de los grandes poetas de la historia. Muchos seguidores suyos organizan periódicas marchas en su honor, desde Orihuela hasta su tumba en Alicante. En la ciudad alicantina tiene además un instituto y una calle a su nombre.

 

FUNTES:

- “HUELLAS DE MIGUEL HERNÁNDEZ” Francisco Esteve Ramírez

- Wikipedia


 

   

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