Los absolutistas conquistan Alicante en la Guerra Realista (1823)

Descripción: 
Beligerantes:

ESPAÑA ABSOLUTISTA

REINO DE FRANCIA

ESPAÑA LIBERAL

 
Comandantes:

Pierre Bonnemains

Joaquín de Pablos 'Chapalangarra'

 
Fuerzas en combate:

Desconocidas (más numerosas)

+1.000 soldados

1.000 milicianos

 
Duración de la batalla:
Septiembre -  Noviembre de 1823
 
Bajas:
Desconocidas Desconocidas
 
Resultado:
Victoria absolutista
 
Consecuencias:

- Alicante (y España) regresa al absolutismo

- Gran represión contra los constitucionalistas

- Subida de impuestos al comercio

- Empobrecimiento de la ciudad

 

ANTECEDENTES:

Con el fin de la Guerra de la Independencia (1808-14) y la victoria sobre la Francia napoleónica, el rey Fernando VII regresó al trono español. Sin embargo el país se encontraba políticamente dividido entre aquellos que defendían la Constitución que se había proclamado durante la guerra en Cádiz, y los partidarios de que España regresara al absolutismo. Por si la situación no fuera ya suficiente inestable, en aquel momento el Reino español estaba en guerra contra los movimientos independentistas que habían surgido en sus colonias de América.

Fernando VII optó por derogar la Constitución y reinstaurar el absolutismo, sobre todo después de la celebración del Congreso de Viena (1814-15) por el cual las potencias europeas forjaron una alianza militar para sofocar cualquier movimiento revolucionario que surgiera en Europa similar a la Revolución Francesa de 1789.

El gobierno real incluso impulsó una dura represión contra los constitucionalistas (también llamados liberales), llegando incluso a ejecutar a muchos españoles que habían luchado contra Francia en la guerra y habían por tanto contribuido al retorno de Fernando VII.

Ante esta situación el general Rafael del Riego se rebeló en contra del monarca en 1820, cuando incumplió sus órdenes de partir desde Cádiz hacia América para enfrentar a los independentistas americanos y en su lugar aprovechó las tropas que tenía a su mando para dar un golpe de estado.

El golpe fue un éxito, hasta el punto de que Fernando VII restableció la Constitución asegurando que desde aquel momento España sería una monarquía constitucional. Poco después se convocaron las primeras elecciones legislativas que se celebraron en toda España por primera vez en la historia del país.

Sin embargo en secreto Fernando VII se puso en contacto con las potencias europeas del Congreso de Viena para solicitar una intervención militar extranjera en España que restableciera el absolutismo por la fuerza. Sobre todo a raíz de las elecciones generales de 1822, que supusieron el establecimiento de un Congreso y un Gobierno más radicales. De hecho el monarca orquestó varios intentos militares golpistas para derrocar al gobierno constitucional que fracasaron.

Hacia la primavera de 1822 se sucedieron una serie de sublevaciones militares por todo el país con el objeto de desestabiizar el país. El Gobierno constitucional perdió el dominio de algunas zonas de Cataluña y Aragón, e incluso tuvo que sofocar una rebelión militar en Madrid. Finalmente aquella situación se convirtió en una auténtica guerra civil, que habitualmente se conoce como la Guerra Realista.

Finalmente las potencias europeas se deciden a intervenir en España a solicitud de Fernando VII y reclutan un gran ejército compuesto principalmente por soldados franceses que fue conocido como 'Los Cien Mil Hijos de San Luis'. En abril de 1823 atravesaron la frontera de España por las zonas controladas por los absolutistas, bajo el mando del general francés Louis Antoine de France (el duque de Angulema).

El gobierno constitucionalista se vio superado por la situación, siendo incapaz de organizar una respuesta militar organizada a la invasión. Los principales líderes liberales hicieron prisionero a Fernando VII y huyeron hasta Cádiz con él.

El 11 de junio Valencia fue evacuada ante el asedio de los absolutistas. Muchos refugiados y unos 1.000 milicianos valencianos llegaron a Alicante. También se instauraron en la ciudad algunas autoridades políticas del Reino de Valencia, tal y como había sucedido durante la Guerra de la Indepedencia. 

A principios de julio una guarnición de los Cien Mil Hijos de San Luis comandada por el vizconde Pierre Bonnemains entró en la provincia de Alicante. En aquel momento la ciudad estaba defendida por algunas pocas tropas dirigidas por el coronel brigadier Miguel Irribarren. El 25 de julio llegó una flota naval liberal a Alicante compuesta por 7 faluchos y una polacra.

Para seguir reforzando la defensa de la ciudad el general constitucionalista José María Torrijos envió un batallón de unos 1.000 soldados desde Cartagena a las órdenes del coronel Joaquín Romualdo de Pablos y Antón 'Chapalangarra', quien llegó a Alicante el 5 de agosto y asumió el mando político-militar. También llegaron otras tropas de refuerzo desde el norte.

Chapalangarra se encontró con una situación económica muy precaria en Alicante, por lo que impuso nuevos impuestos al agua e incluso mandó vender las campanas de las iglesias para recaudar fondos. También organizó varios festejos para levantar el ánimo de los soldados y civiles.

 

LA BATALLA:

En septiembre se dio el primer intento absolutista de conquistar Alicante, que en ese momento ya era una de las pocas ciudades en España que todavía se mantenia fiel al Gobierno constitucionalista. Hubo ataques por las zonas del Jardín Botánico y el Barranco de las Ovejas; pero fueron rechazados por las tropas liberales que incluso evitaron que la ciudad fuera completamente cercada.

Igualmente los soldados absolutistas también sitiarion Elche, y se registraron combates por San Juan, Muchamiel y Santa Pola.

Mientras que la batalla continuaba produciéndose en Alicante, los liberales sufrieron varias derrotas militares significativas como la Batalla de Trocadero en Andalucía. De hecho tuvieron que liberar al rey Fernando VII el 1 de octubre tras perder Cádiz. La mayoría de los líderes constitucionalistas sintieron que la guerra estaba perdida y capitularon al enemigo. 

El rey Fernando VII se comunicó con Chapalangarra el 3 de octubre y le ordenó que rindiera la ciudad, pero el gobernador de Alicante se negó. A principios de noviembre Alicante ya era la última capital de provincia que resistía al ejército absolutista.

El 6 de noviembre Chapalangarra llegó a un acuerdo de rendición con el Vizconde de Bonnemains. Los absolutistas aceptaron que los refugiados y milicianos que habían venido desde Valencia pudieran regresar pacíficamente a su ciudad, y que el resto de tropas fueran acuarteladas en poblaciones cercanas como Jijona o Alcoy. También que los militares y funcionarios liberales mantuvieran sus puestos de trabajo, y que no habría represiones.

Aún así muchos constitucionalistas (entre ellos el propio Chapalangarra) desconfiaron de estas promesas y tomaron barcos para huir hacia el exilio. Según el acuerdo alcanzado las tropas absolutistas no entraron físicamente en la ciudad hasta el 12 de noviembre.

 

CONSECUENCIAS:

  •  La Guerra Realista prácticamente se dio por finalizada con la capitulación de Alicante. Por tanto España volvió a ser una monarquía absoluta con Fernando VII como rey hasta su muerte en 1833.

 

  • A pesar de las promesas de los absolutistas, durante los siguientes años se produjo una gran represión contra los liberales en Alicante sobre todo desde la llegada del nuevo gobernador absolutista Pedro Fermín Iriberry el 5 de diciembre para sustituir a los mandos franceses que abandonaron la ciudad. Se produjeron ejecuciones y encarcelamientos contra alicantinos constitucionalistas. Además en el tiempo que duró su mandato (1823-32) Iriberry concentró todo el poder político de la ciudad y la provincia en sus manos, pasando por encima de los ayuntamientos.

 

  • Si la situación económica del país después de las guerras contra Francia y los independentistas americanos era complicada, los gastos derivados de la Guerra Realista agravaron todavía más las arcas de España. Esto llevó a que Fernando VII derivara nuevos gastos a los ayutamientos, al tiempo que les subió los impuestos. En el caso de Alicante se impusieron nuevos tributos a la venta de productos alimenticios, que mermaron especialmente su comercio marítimo. También en 1824 el Ayuntamiento tuvo que pagar 20.000 reales al Reino, quedando prácticamente en la quiebra. Todo esto supuso un empeoramiento general de la vida de los alicantinos, así como un aumento de la corrupción y el fraude fiscal. Por tanto el sentimiento constitucionalista, a pesar de la represión, siguió creciendo en Alicante. De hecho en la Primera Guerra Carlista la ciudad volvió a estar en el bando liberal.

 

  • Como parte del acuerdo de rendición el coronel Chapalangarra no entregó su bandera coronela a los absolutistas, sino que la escondió en Tabarca. Aquí permaneció escondida hasta 1834, cuando cayó el absolutismo en España y pudo volver a ondearse.

 

  • En 1963 se encontró una urna de cerámica escondida en la pared de una casa de San Juan, en la calle Colón. Dicha urna contenía 15 monedas de oro y 486 de plata acuñadas en el siglo XVII y principios del XIX. Las investigaciones resolvieron que este pequeño tesoro fue escondido por el propietario de la casa, el jornalero Antonio Quereda Chápuli, en 1823 ante la invasión de los Cien Mil Hijos de San Luis. Antonio murió poco después sin decir a sus descendientes donde se encontraba esta urna. Actualmente está expuesta en el MARQ.

 

 

BATALLAS EN ALICANTE

<- Asedio francés y Batalla del Calvario en la Guerra de la Independencia (1812)

Rebelión de Boné (1844) ->

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