Hogueras de San Juan

Fecha de origen: 
Desconocido (oficial 1928)
Historia: 

Realmente no se sabe cuando comenzó la tradición de los alicantinos por arder hogueras, tirar petardos y lanzar cohetes en la noche de San Juan.

La costumbre de realizar hogueras para celebrar el solsticio de verano existe en muchos lugares de España y Europa, especialmente entre los campesinos. Probablemente en el caso de Alicante comenzó en la Huerta y se fue trasladando hacia el núcleo urbano.

Algunas teorías dicen que los alicantinos hacían estas hogueras en las calles para espantar a los mosquitos que venían desde La Albufereta, y que a raíz de ahí evolucionó hacia que cada calle o barrio competía por hacer la mayor hoguera a base de trastos viejos.

Lo cierto es que a principios del siglo XIX ya estaba instaurada entre los vecinos de la ciudad la costumbre de prender hogueras durante la noche de San Juan y montar pequeñas fiestas alrededor. Por ello en 1822 el Ayuntamiento publicó un bando prohibiendo específicamente encender hogueras, lanzar cohetes, disparar tiros o armar follón durante esta noche y las sucesivas o anteriores. A las autoridades políticas no les gustaba esta costumbre pues daba cierta imagen de escándalo y anarquía a la ciudad de Alicante durante aquellos días.

A pesar de que a partir de entonces cada año se publicaba dicho bando prohibitivo, muchos vecinos no hacían caso y seguían montando estas fiestas. Así pues estuvieron perseguidas durante muchas décadas, en algunas épocas con más severidad que en otras.

Sin embargo, en 1881 el Ayuntamiento de Carlos Chorro no publicó (por olvido) el bando prohibitivo. Por tanto, los alicantinos por primera vez no se vieron cuartados a celebrar verbenas, encender hogueras y tirar petardos. Así pues, durante aquella noche de San Juan se montó un enorme escándalo en la ciudad.

Se dice que aquel año fue cuando surgieron los antepasados de los ninots, pues algunos vecinos dieron formas de personas o cosas a algunos de los objetos antes de quemarlos. Ya desde estos albores de las Hogueras estuvo presente la crítica social, y ciertos personajes de relevancia en la ciudad fueron parodiados, aunque de una manera aún muy arcaica e improvisada.

Pero ese año no fue más que una pequeña salvedad, pues desde entonces se siguieron prohibiendo las fiestas populares de San Juan, junio tras junio. Aún con todo, muchas de las costumbres inventadas aquel San Juan de 1881 quedaron en el apego colectivo y siguieron llevándose a cabo extraoficialmente.

Tuvo que ser un gaditano, José María Py y Ramírez, quien convenciera 50 años después a las autoridades para que se celebrasen con todo relumbre y color las Hogueras de San Juan. José María era un artista que había vivido durante años en Valencia, y había participado en la elaboración de algunas fallas.

En una reunión de 1928 de la asociación “Alicante Atracción”, de la que era miembro, José María Py propuso la organización de unas nuevas fiestas en Alicante, que recogieran la antigua tradición de la noche de San Juan. Unas fiestas inspiradas en las Fallas de Valencia, pero con un estilo alicantino propio.

Junto al presidente de Alicante-Atracción, José María fue a contar su idea al entonces alcalde Julio Suárez Llanos al Ayuntamiento. En esta reunión, le explicó su pretensión de montar una serie de comisiones por barrios, que a su vez se encargaran de realizar y levantar los monumentos fogueriles, así como organizar diversos actos festivos oficiales durante estos días.

Todas estas ideas ya las había plasmado en su artículo publicado en La voz de Alicante, que había sido acogido con gran clamor por la población alicantina. Julio Suárez acabó dando el visto bueno y bajo la tutela de José María Py en aquel junio de 1928 se celebraron las primeras fiestas de las Hogueras de San Juan.

Como no podía ser de otra forma, estas primeras hogueras fueron un gran éxito de público y acogida. También se otorgaron diversos premios a las mejores hogueras, premios que se mantuvieron anualmente. En esta primera edición se presentaron 9 hogueras al concurso, y salió premiada la de Benalúa.

Dichos galardones supondrían una gran mejora de la calidad artística de las Hogueras, pues tanto los artistas foguerers como los diferentes barrios competían entre si para conseguir llevarse el primer premio. Se creó así un “estilo alicantino” que caracterizaba a las Hogueras frente a las fallas valencianas.

Además desde 1929 se adelantó unos días la tradicional Feria taurina de San Pedro, para convertirse en una Feria de Hogueras.

Tras el segundo año, el relieve que habían alcanzado las Hogueras era tal, que se creyó necesario constituir una comisión gestora específica para coordinar las cada vez más numerosas comisiones y los actos celebrados. El primer presidente fue el propio José María Py y Ramírez, quien infelizmente falleció 2 años después.

Incluso se le encargó al músico Luis Torregrosa, director de la banda de Alicante, la composición de un himno, que se llamaría Les fogueres de san Chuan. Con el tiempo, el estribillo de esta canción se popularizó enormemente entre los alicantinos, siendo más conocido como “A la llum de les Fogueres”.

Tras 3 años en los cuales el Ayuntamiento prácticamente se limitaba a conceder ayudas económicas a las comisiones y para los premios, en febrero de 1931 el Gobernador Civil Enrique López Frías aprueba un Reglamento para las Hogueras, según el cual el Ayuntamiento se convierte en el organizador oficial. Fue redactado por José María Py, Rafael Ferrándiz y Rafael Piqueres.

En 1932 se creó la figura de la Bellea del foc, el cual sería para la joven más votada por la comisión gestora entre todas las belleas representantes de cada una de las diferentes comisiones de barrio.

Al mismo tiempo a principios de los 30 se fueron creando y asentando las barracas, el recinto al costado de cada hoguera donde los vecinos de cada barrio cenaban, bailaban y disfrutaban con sus paisanos de las noches de fiesta.

Uno de los hombres más vinculados a las Hogueras en estos primeros años fue el famoso artista alicantino Gastón Castelló. El artista realizó decenas de monumentos, obteniendo multitud de premios. Sin duda, acabó siendo uno de los grandes forjadores del “estilo alicantino”.

Tras el estallido de la Guerra Civil, justo pocos días después de las Hogueras de 1936, la fiesta sufrió un pequeño parón de 2 años. Tras el fin de la guerra, el 7 de junio 1939 se reunieron representantes de todas las antiguas comisiones para tratar de rescatar la fiesta del fuego.

En gran problema que se visualizaba era la escasez de material, de dinero y de recursos en general para organizar toda una macrofiesta como las Hogueras en una ciudad aún recuperándose de los daños de la Guerra.

Finalmente se decidió plantar tan solo una hoguera simbólica frente al Mercado Central. Se llamó “La fuga”, fue obra de Francisco Muñoz y estaba dedicada al sufrimiento ciudadano durante los días bélicos. A pesar de la represión política franquista propia de aquella época, coronaron la hoguera con un ninot de Juan Negrín, a modo de homenaje al político republicano.

La Comisión Gestora se reorganizó y juntó a todas las comisiones para trabajar en volver a recuperar la fiesta en todo su esplendor para el año siguiente. Así, a partir de 1940 volvió a realizarse ininterrumpidamente hasta el día de hoy. En 1941 se inicia la ofrenda de flores a la Virgen del Remedio.

En 1943 por primera y única vez en la historia de la fiesta, las Hogueras fueron trasladadas a los días 27, 28 y 29 de junio para que no coincidieran con el Corpus Christi. En 1947 ocurrió una gran polémica pues las 2 hogueras que competían en Categoría Especial (Mercado y Benito Pérez Galdós) fueron censuradas por sus críticas políticas, ganando por tanto el Primer Premio la hoguera de la Plaza Gabriel Miró.

Hacia los años 50 el número de comisiones, hogueras y barracas creció cada vez más. Igualmente a lo largo de los años se han fueron creando nuevas tradiciones y complementos a las fiestas, como las mascletás, diversos desfiles, la Palmera o los fuegos artificiales.

Desde 1950 se realiza el pregón de inicio de las fiestas desde el Ayuntamiento, siendo el alcalde Francisco Alberola quien realizó el primero. En 1956 se inauguró la “Casa del Foguerer” y en 1961 también se empezó a elegir una Bellea del Foc infantil.

Incluso se ha desarrolllado una gastronomía alicantina propia para estos días, como la coca amb tonyina o les bacores.

En los años 50 y 60, Ramón Marco se convirtió en el gran foguerer de las fiestas. Le sucedió su discípulo Pedro Soriano, cuyo estilo aún crea escuela hoy en día, conocido como "el sorianismo".

Tomás Valcárcel supuso un antes y un después para las fiestas sanjuaneras, durante su mandato al frente de la Gestora en los años 70 y 80. 

En 1983 fueron declaradas por el Gobierno de España como fiestas de Interés Turístico Internacional. Año tras año, el número de visitantes venidos desde otras partes de España o el extranjero para vivir las Hogueras ha crecido exponencialmente.

En 1991, coincidiendo con el 50 aniversario de la ofrenda floral a la patrona, dejó de realizarse en un recinto cerrado, para hacerse sobre la pared del Ayuntamiento, con un procesión de la Virgen hasta dicho lugar. Desde el 96 se dividió la ofrenda en 2 días y se realiza un dibujo floral con los ramos. En 2013 se trasladó a una peana frente a la Catedral de San Nicolás.

Las Hogueras de San Juan son las fiestas alicantinas de mayor calado y participación en la ciudad. Ya incluso desde antes de la Plantà el 20 de junio, muchos alicantinos empiezan los festejos. Y tras la Cremà del 24 de junio, aún hay varias noches de fuegos artificiales en la Playa. Miles de alicantinos de todos los barrios e incluso foráneos las sienten como propias y llevan a las Hogueras en el fondo de su corazón.

 

FUENTES:

- www.hogueras.org

- Wikipedia


 

 


       

 

Compartir